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Del rigor científico al impacto clínico: los caminos de la innovación en el 2º Seminario CancerThera

¿Qué separa un descubrimiento prometedor en el laboratorio de una solución efectiva para el paciente oncológico? Este fue el tema central del 2º Seminario CancerThera – “Del descubrimiento al impacto clínico: estrategias y desafíos de la innovación traslacional en Oncología” –, realizado el 25 de junio en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Estadual de Campinas (FCM/Unicamp).

Organizado por el CEPID CancerThera y el Programa de Maestría Profesional en Oncología de la FCM/Unicamp, el evento reunió a investigadores y especialistas para debatir cómo la ciencia puede superar barreras éticas, metodológicas y tecnológicas para llegar a la práctica clínica. Participaron más de 120 personas. Entrevistamos a algunos de sus organizadores y ponentes sobre los temas más destacados del evento.

La ciencia bajo la lente del rigor

La necesidad de fortalecer la integridad científica fue uno de los puntos de atención discutidos durante el seminario. En su conferencia, la oncóloga clínica e investigadora asociada de CancerThera, Dra. Lígia Traldi Macedo, planteó una provocación necesaria al presentar el perfil de “Oncovictor”: un profesional que fundamenta sus decisiones en la intuición.

“‘Oncovictor’ fue creado precisamente para ilustrar la importancia de seguir una metodología científica sólida y los principios de las buenas prácticas clínicas, evitando que la emoción o la intuición se impongan sobre la evidencia. Vivimos en una época en la que la información circula rápidamente, muchas veces sin la debida contextualización. En este escenario, el rigor metodológico se vuelve indispensable”, evalúa Macedo, quien también es profesora de la FCM/Unicamp.

Para la investigadora, todo comienza en la formación académica, cuando los futuros profesionales aprenden que “la metodología no es una etapa burocrática de la investigación, sino la herramienta que garantiza la confiabilidad de los resultados”, explica. Siguiendo esta línea, advierte sobre el papel central de la estadística, que en lugar de ser tratada como un análisis “aislado” de resultados al final del proyecto, debe ser un pilar desde la concepción del estudio. “La estadística debe estar presente desde la formulación de la pregunta de investigación, pasando por el diseño del estudio, el cálculo del tamaño muestral y la definición de los métodos analíticos, hasta la interpretación de los resultados”, defiende.

Lejos de ser solo una exigencia académica, el rigor metodológico también es uno de los pilares indispensables para la viabilidad de la investigación traslacional. Es esta estructura la que permite que la ciencia salga del laboratorio con seguridad para llegar a la cabecera del paciente.

2º Seminário CancerThera - 2026
Haga clic en el álbum para visualizar mejor y descargar las fotografías del evento, o acceda a través de este enlace.

La práctica traslacional: del docking al paciente

CancerThera actúa precisamente en la traducción de esta teoría hacia la práctica clínica. Según explica la médica oncóloga y hematóloga Dra. Carmen Silvia Passos Lima, profesora de la FCM/Unicamp, investigadora principal y coordinadora del área de Innovación en CancerThera, el flujo de trabajo requiere una estructura multidisciplinaria que integra Química, Física, Biología y Medicina.

“Investigamos numerosos fármacos con actividad potencial contra tumores. Identificamos objetivos terapéuticos mediante predicción computacional y docking [modelado molecular para predecir la interacción entre moléculas], evaluamos la eficacia in vitro [en experimentos controlados fuera de organismos vivos, como cultivos celulares] e in vivo [en modelos biológicos vivos] y, tras confirmar una toxicidad tolerable, avanzamos hacia estudios clínicos”, detalla Lima.

La investigadora subraya que el éxito de este proceso depende de una red colaborativa. “Profesionales de diversas áreas trabajan de forma integrada: químicos y físicos sintetizan fármacos y radiofármacos con potencial acción antitumoral; biólogos, bioquímicos y farmacéuticos evalúan su eficacia y seguridad; y médicos oncólogos y dermatólogos conducen los estudios clínicos, todo ello con el riguroso soporte de la estadística, entre otros”, explica.

Para completar este ciclo traslacional, la conexión con el mercado es fundamental. Por ello, CancerThera mantiene una colaboración estratégica con la Agencia de Innovación de Unicamp, que trabaja en la protección intelectual de los descubrimientos realizados en el centro. Según la profesora, este apoyo institucional es lo que hace posible la transferencia tecnológica hacia industrias farmacéuticas privadas o el desarrollo de microempresas para complementar los descubrimientos con financiamiento de agencias públicas de fomento a la investigación.

Esta visión integradora es compartida por la Dra. Maria Carolina Mendes, nutricionista, investigadora asociada y posdoctoranda en Gestión de la Investigación – Innovación y Transferencia de Tecnología en CancerThera. Para ella, aunque el ecosistema brasileño aún está madurando, el centro de investigación ha dado pasos fundamentales.

“El CEPID CancerThera fue concebido con una propuesta diferenciada al integrar investigadores de la ciencia básica y clínica en torno a un objetivo común: transformar descubrimientos científicos en soluciones para la Oncología. Más que transferir tecnología al final de la investigación, necesitamos construir una cultura de innovación que acompañe toda la trayectoria de la producción científica”, afirma Mendes.


El horizonte de la innovación

Para que esta cultura de innovación florezca, Mendes destaca que el cambio debe ocurrir dentro de la propia academia. “La innovación es un proceso que debe incorporarse desde la concepción del proyecto. Aún existe la percepción de que los procesos de gestión de la innovación son burocráticos y ocurren solo después de la conclusión de la investigación, cuando en realidad deben formar parte de la estrategia científica desde el inicio”, señala.

La necesidad de una visión estratégica en la gestión va de la mano con la búsqueda de innovaciones tecnológicas que permitan nuevas aproximaciones experimentales. Sobre este tema, la Dra. Márcia Cominetti, bióloga y profesora titular del Departamento de Gerontología de la Universidad Federal de São Carlos, destaca que “la cultura 3D, por ejemplo, representa uno de los avances más relevantes de la Oncología Traslacional de las últimas décadas, ya que reproduce la arquitectura tridimensional del tumor, con sus gradientes de oxígeno y nutrientes y la presencia del microambiente tumoral, algo que la cultura 2D no logra captar”. Esto mejora la selección de fármacos y la comprensión de mecanismos de resistencia, reduciendo falsos positivos.

Más que una simple innovación, este enfoque ejemplifica un principio fundamental de la práctica científica: la complementariedad. Como señala Cominetti, la cultura 3D se suma al repertorio de herramientas ya consolidadas, como los modelos 2D e in vivo, y no los sustituye. Esta perspectiva ayuda a desmitificar la idea de que innovar significa necesariamente descartar el legado técnico. En la Oncología Traslacional, la adopción de nuevas tecnologías actúa, en realidad, como una capa adicional de precisión, refinando lo que ya se conocía sin invalidar el conocimiento previo.

Esta visión integradora es fundamental para reducir la resistencia a la adopción de nuevas prácticas, permitiendo que la innovación sea vista como aliada. Sin embargo, la transición completa de una innovación hacia la rutina clínica es un proceso gradual, marcado por barreras que la ciencia todavía trabaja por superar.

En el caso de la cultura 3D, Cominetti destaca los desafíos actuales: “Todavía estamos lejos de la consolidación total de estos modelos. El desafío más serio es la ausencia de vasculatura funcional y de componentes del sistema inmunológico, lo que limita la predicción de respuestas a inmunoterapias. Además, la falta de estandarización entre laboratorios y el alto costo de tecnologías avanzadas, como el tumor-on-a-chip [dispositivo microfluídico que imita el entorno, la estructura y la función de tumores humanos en chips], aún restringen su uso a gran escala”.

Más allá del laboratorio: el desafío de emprender en salud

El seminario también buscó desmitificar la figura del científico-emprendedor. Según el Dr. Pedro Paulo Corbi, químico, profesor del Instituto de Química de Unicamp, investigador principal y gerente del área de Innovación en CancerThera, el objetivo central es acercar la investigación a su aplicación real.

“Es de gran importancia que los productos desarrollados alcancen un alto nivel de madurez, llegando al mercado y, fundamentalmente, a los pacientes. Buscamos incentivar el emprendimiento entre los jóvenes científicos, creando oportunidades para llevar el producto científico a quienes lo necesitan”, afirma.

Sin embargo, esta transición exige una nueva mentalidad. Para la Dra. Luana Raposo, farmacéutica especialista en Gestión de la Innovación en Salud por el Instituto Butantan y CEO de ImunoTera, el investigador debe redirigir su enfoque.

“Se trata de un cambio importante de perspectiva: pasar de la pregunta ‘¿qué descubrí?’ a ‘¿qué problema relevante estoy resolviendo?’. En este proceso, el investigador comienza a lidiar con aspectos que muchas veces no forman parte de la formación académica tradicional, como mercado, estrategia, propiedad intelectual, regulación y captación de recursos”.

Además de la visión estratégica, enfrentar los obstáculos regulatorios en Brasil exige, según Raposo, resiliencia, colaboración, persistencia y capacidad de adaptación.

“Una lección importante es considerar los aspectos regulatorios desde el inicio del desarrollo de la solución, y no solo cuando el producto está listo. Otro punto es reconocer que construir alianzas es esencial”, señala, destacando que en el sector salud nadie avanza solo.

“Universidades, hospitales, centros de investigación e inversionistas deben desempeñar papeles complementarios para acelerar la innovación”, refuerza.

Os organizadores do evento: Carmen Silvia Passos Lima; Pedro Paulo Corbi e Maria Carolina Mendes.

Los organizadores del evento: Carmen Silvia Passos Lima; Pedro Paulo Corbi y Maria Carolina Mendes.


Texto: Xenya Bucchioni | FotosRomulo Santana Osthues 

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