Para muchos estudiantes, elegir una carrera universitaria es un salto a lo desconocido. Para Maria Eduarda Amaro Santos, sin embargo, la decisión de cursar la carrera de Física en el Instituto de Física Gleb Wataghin de la Universidad Estadual de Campinas (IFGW/Unicamp) fue el resultado de una profunda y transformadora inmersión en el universo de la ciencia aplicada. Su reciente aprobación en el examen de ingreso no es solo un logro académico; es el capítulo más reciente de una historia que comenzó a tomar forma en los laboratorios del CEPID CancerThera.
Maria Eduarda, quien ya cuenta con formación técnica en Biotecnología, se desempeñó como becaria de Entrenamiento Técnico Nivel 2 (TT2), financiada por la Fundação de Amparo à Pesquisa do Estado de São Paulo (FAPESP), en el Laboratorio de Genética del Cáncer (LAGECA) de la Facultad de Ciencias Médicas de la Unicamp. Bajo la orientación de la Dra. Carmen Silvia Passos Lima — oncóloga y hematóloga, profesora de la facultad e investigadora principal en CancerThera — se sumergió en un proyecto complejo que involucró líneas celulares para la evaluación de nuevos metalorradiofármacos. Fue precisamente la interdisciplinariedad de este entorno — una experiencia en un laboratorio de genética y biología molecular — lo que moldeó su mirada hacia la Física.

Al celebrar su aprobación, la estudiante reflexiona sobre el momento. “Es la realización de un sueño que se fue construyendo poco a poco, con mucho esfuerzo, dudas y maduración”, afirma Maria Eduarda. Destaca que la elección profesional no fue aleatoria: “La elección por la Física no surgió solo por mi afinidad con las ciencias exactas, sino principalmente por el deseo de usar la ciencia como una herramienta concreta de transformación”. Y añade: “Al convivir con la investigación en Salud, percibí que la Física puede ir mucho más allá de la teoría y tener un impacto directo en la vida de las personas, lo que fue decisivo para mi decisión”.
La trayectoria de Maria Eduarda no pasó desapercibida para quienes acompañaron sus primeros pasos en la ciencia. Lima no oculta su orgullo por la evolución de la estudiante. Al comentar sobre el paso de la becaria por el laboratorio, la orientadora destaca rasgos que van más allá de la habilidad técnica: “Interés y determinación en sus propósitos”, define como el perfil de la alumna.
Para Lima, una beca de entrenamiento técnico es un punto de inflexión en la formación de jóvenes talentos. Al recibir la noticia de que Maria Eduarda optaría por el énfasis en Física Médica en su carrera de grado, la reacción fue de entusiasmo: “¡Orgullo de la alumna!”, exclamó, sugiriendo que la experiencia en el laboratorio tuvo, de hecho, una repercusión profunda en la vida actual y en el prometedor futuro de la estudiante.
Ciencia multidisciplinaria: punto de encuentro
Fue en la rutina diaria del CancerThera donde la teoría de los libros de texto adquirió propósito. El contacto con la investigación en cáncer permitió que la estudiante viera más allá de las fronteras tradicionales de las asignaturas escolares. “Trabajar en un laboratorio de investigación en cáncer, con foco en Biología Molecular, fue fundamental para consolidar mi interés por la Física Médica”, explica la nueva estudiante universitaria.
La experiencia experimental le reveló que los grandes desafíos de la salud no se resuelven desde una sola área del conocimiento: “En este entorno, comencé a ver con mayor claridad cómo los conceptos físicos se conectan con las aplicaciones médicas, especialmente en el desarrollo de técnicas de diagnóstico y tratamiento”. Esta percepción se fortaleció mediante la colaboración con un equipo diverso.
En CancerThera, la ciencia es un esfuerzo colectivo. Maria Eduarda destaca que el trabajo le enseñó, en la práctica, que “la ciencia hoy solo se hace de forma interdisciplinaria”. Describe el ambiente vibrante donde químicos, físicos médicos, médicos, biólogos y farmacéuticos colaboran diariamente. Para ella, quedó claro que “la Física, la Biología, la Medicina y las demás áreas se complementan, y es precisamente esta integración la que hace posible el desarrollo de soluciones más eficaces e innovadoras para el tratamiento del cáncer”.
Al ser consultada sobre el aprendizaje más decisivo de esta trayectoria, es enfática: comprender el propósito detrás de la investigación. “Ver, de cerca, a personas de diferentes áreas trabajando juntas para enfrentar un problema tan complejo como el cáncer me dio un sentido muy fuerte de significado”, revela.
Esta motivación fue el combustible durante los largos meses de preparación para las pruebas. Hoy, Maria Eduarda inicia la carrera con la seguridad de quien sabe exactamente lo que busca. “Entendí que quiero formar parte de este tipo de ciencia: colaborativa, aplicada y comprometida con la mejora de la vida de las personas”.
Su paso por CancerThera también despertó en la estudiante de Física una marcada conciencia social sobre el papel del científico. Más allá de las pipetas y las ecuaciones, participó en acciones de divulgación científica promovidas por el centro de investigación — como Unicamp Puertas Abiertas y Viva Ciência — experiencias que ella califica como transformadoras en la manera en que pasó a ver su responsabilidad como científica.
“La ciencia solo cumple plenamente su papel cuando es compartida, discutida y comprendida por la sociedad”, afirma. Con la madurez de quien es consciente de su deber de ahora en adelante, proyecta: “Como futura profesional, mi papel no será solo producir conocimiento, sino también comunicarlo de forma clara, responsable y accesible”.
Texto: Romulo Santana Osthues | Foto: Archivo personal de la investigadora








