Dos desafíos médicos distintos — los tumores malignos y las infecciones bacterianas — se cruzan con frecuencia en la trayectoria clínica de un paciente oncológico, exigiendo tratamientos que no siempre dialogan entre sí. En busca de unificar soluciones, investigadores del CEPID CancerThera desarrollaron una ingeniería molecular precisa que dio lugar a un resultado prometedor.
Se trata del complejo Ag-2TU, una nueva molécula compuesta por el metal plata y la base nitrogenada tiouracilo, que presentó una doble función en estudios realizados con líneas celulares en laboratorio: actuar contra el adenocarcinoma de mama (células MCF-7) — el tipo más común de tumor que se desarrolla en el tejido mamario — y contra bacterias como Staphylococcus aureus, responsable de una amplia variedad de infecciones, desde leves hasta graves, que van desde forúnculos cutáneos hasta infecciones que afectan al corazón. El otro complejo estudiado, denominado Ag-2,4DTU, no mostró una actividad antitumoral destacada ni presentó actividad antibacteriana.

Titulado “Synthesis, structural characterization and biological evaluation of silver(I) complexes with 2-thiouracil and 2,4-dithiouracil” (en español, Síntesis, caracterización estructural y evaluación biológica de complejos de plata(I) con 2-tiouracilo y 2,4-ditiouracilo), el trabajo, publicado en la revista científica Inorganica Chimica Acta (Volumen 590, 26 de enero de 2026), describe la síntesis y la evaluación biológica de estos nuevos metalofármacos, que combinan la plata (metal identificado por el símbolo Ag) con moléculas conocidas como “ligandos” (en este caso, derivados del tiouracilo, de donde provienen el 2TU y el 2,4DTU). La función de estas moléculas como ligandos es esencial para conferir nuevas propiedades biológicas (por ejemplo, antiproliferativas) y estabilidad a los nuevos metalofármacos.
En el estudio participaron investigadores del Instituto de Química (IQ) y de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas (FCF) de la Universidad Estadual de Campinas (Unicamp), en colaboración con equipos del Instituto Tecnológico de Aeronáutica, de la Universidad de Araraquara (Uniara), del Centro Internacional de Física de Donostia (España) y de la Universidad de Viena (Austria).
| Metalofármacos medicinales |
| Los metalofármacos son medicamentos que contienen un metal en su estructura molecular, actuando como el “ingrediente activo” contra las enfermedades. Los metales no son una novedad absoluta en la Medicina. A comienzos del siglo XIX, se utilizaban hilos de plata para suturas quirúrgicas debido a su acción antiséptica. En la década de 1960, la sulfadiazina de plata comenzó a emplearse para tratar infecciones bacterianas de la piel asociadas a quemaduras. El desafío del uso de metalofármacos en Medicina radica en que muchos metales son tóxicos o el organismo desarrolla resistencia a ellos. La química inorgánica medicinal busca “domar” estos metales, uniéndolos a moléculas orgánicas (ligandos) que actúan como vehículos, llevando el metal hasta el sitio de la enfermedad con mayor seguridad y eficacia para el paciente. |
Precisión en la ingeniería molecular
El químico y estudiante de maestría Francisco Mastrobuono-Cordeiro, autor principal del estudio y becario vinculado al CEPID CancerThera, explica el carácter inédito del hallazgo. Hasta el momento, la literatura científica no registraba la unión exclusiva entre la plata y estos ligandos específicos (2-tiouracilo y 2,4-ditiouracilo) sin la ayuda de otras moléculas auxiliares. Es como si los investigadores hubieran encontrado dos piezas que nunca antes se habían ensamblado directamente — la plata y estos ligandos específicos — y descubrieran que forman una estructura estable y funcional.
En laboratorio, en pruebas in vitro — es decir, con cultivos celulares —, el complejo Ag-2TU se destacó por su acción frente a las células de cáncer de mama. Presentó un Índice de Selectividad (IS) de 7,2. En términos simples, esto significa que la molécula es siete veces más tóxica para las células cancerosas que para las células sanas de la piel humana (queratinocitos), utilizadas como comparación en el estudio in vitro. Esta alta selectividad demostrada por el Ag-2TU representa el objetivo más deseado de la quimioterapia: encontrar un fármaco que destruya el tumor sin causar daños devastadores al resto del organismo del paciente.


Cómo funciona el Ag-2TU
Además de atacar las células del tumor mamario, el Ag-2TU demostró ser capaz de inhibir el crecimiento bacteriano. Además de la ya mencionada Staphylococcus aureus, se evaluaron las siguientes bacterias: Bacillus cereus, Escherichia coli y Pseudomonas aeruginosa. La plata se ha utilizado históricamente para tratar quemaduras y heridas debido a su acción antibacteriana; sin embargo, su incorporación en fármacos antitumorales ofrece una ventaja estratégica.
Mastrobuono-Cordeiro subraya que, aunque el Ag-2TU no supera la eficacia de la sulfadiazina de plata —que ocupa un lugar destacado entre los metalofármacos antibacterianos y está presente en pomadas ampliamente consolidadas —, el nuevo complejo ofrece una alternativa valiosa: “Nuestra idea no es sustituir la sulfadiazina de plata, sino encontrar otra opción de tratamiento”. La presencia de esta “doble acción” es crucial en el contexto del cáncer, ya que las infecciones bacterianas son una complicación grave y frecuente en pacientes inmunodeprimidos por la quimioterapia.
El mecanismo de acción de la molécula puede considerarse el hallazgo más intrigante del estudio. La mayoría de los quimioterápicos basados en metales, como la conocida cisplatina, actúan uniéndose al ADN de la célula tumoral, impidiendo su replicación. Sin embargo, las pruebas realizadas por Mastrobuono-Cordeiro y su equipo demostraron que los nuevos complejos de plata (tanto Ag-2TU como Ag-2,4DTU) no tienen al ADN como su objetivo principal.
Para el Dr. Pedro Paulo Corbi, químico, profesor del IQ/Unicamp e investigador principal del CancerThera, este resultado es una excelente noticia. “El hecho de que el compuesto Ag-2TU probablemente no tenga al ADN como su principal blanco puede ser interesante, porque abre la posibilidad de combinar medicamentos”, explica Corbi, uno de los coordinadores del estudio y director de Mastrobuono-Cordeiro.
“Con distintos medicamentos, se puede bloquear la proliferación de células tumorales por diferentes vías, lo que da como resultado una combinación más efectiva”, añade Corbi, sugiriendo que el futuro del tratamiento puede residir en la unión de estrategias distintas para interrumpir la actividad tumoral.
En otras palabras, imagine que el tumor es una fábrica que funciona a pleno rendimiento. El tratamiento tradicional, como la cisplatina, actúa apagando el ordenador central que envía las órdenes de producción (el ADN). El riesgo es que la fábrica, con el tiempo, logre reiniciar el sistema y vuelva a operar (resistencia a la cisplatina).
El nuevo compuesto de plata, en cambio, actúa de otra manera: bloquea el suministro de energía eléctrica a las máquinas. Al utilizar ambos conjuntamente, la paralización de la fábrica es mucho más eficaz: incluso si el sistema informático se recupera, la línea de montaje no puede funcionar sin energía.
La plata en Oncología
“Actualmente, en la literatura especializada, no existe referencia a ningún medicamento compuesto de plata utilizado clínicamente para el tratamiento del cáncer”, señala Corbi. Lo que domina el mercado son los compuestos de platino y, más recientemente, de paladio — ambos metales — utilizados en quimioterapia contra diversos tipos de cáncer.
La investigación desarrollada por Corbi, Mastrobuono-Cordeiro y sus colegas sugiere que la plata tiene el potencial de salir del ámbito de los apósitos tópicos e incorporarse a terapias de tumores sólidos como coadyuvante — en este caso, junto con fármacos que actúan sobre el ADN. “Los resultados recientes, obtenidos a partir de estudios celulares en laboratorio, demuestran que la plata sí puede tener un potencial de aplicación en la quimioterapia, especialmente en el tratamiento del cáncer de piel”, concluye el profesor, quien lidera investigaciones básicas y preclínicas exitosas en esta área desde hace más de una década.
El camino para que el Ag-2TU llegue a las farmacias aún es largo. Los próximos pasos incluyen pruebas in vivo (en modelos animales) para evaluar la toxicidad y la seguridad del compuesto en un organismo completo. Además, los científicos deben determinar con exactitud qué parte de la célula tumoral está siendo atacada por la plata, ya que se sabe que no es el ADN. Finalmente, si los resultados favorables se mantienen en las pruebas preclínicas — la etapa actual —, el compuesto pasará a ensayos clínicos en humanos antes de eventualmente llegar al mercado.
Ficha técnica del estudio
Artículo: Synthesis, structural characterization and biological evaluation of silver(I) complexes with 2-thiouracil and 2,4-dithiouracil
Publicación: Inorganica Chimica Acta (Volumen 590, 26 de enero de 2026).
Instituciones: Unicamp (Brasil), Centro Internacional de Física de Donostia (España), Universidad de Viena (Austria), Uniara (Brasil) e ITA (Brasil).
Financiación: FAPESP, CNPq, Fundación “La Caixa”, entre otros.
Investigadores participantes: Francisco Mastrobuono-Cordeiro, Julia H. Bormio Nunes, Gabriele de M. Pereira, Douglas H. Nakahata, Silmara C. L. Frajácomo, Wilton R. Lustri, João Ernesto de Carvalho, Douglas H. Pereira, Ana Lúcia T. G. Ruiz, Raphael E. F. de Paiva y Pedro P. Corbi.
Texto: Romulo Santana Osthues








