Entre los días 19 y 21 de mayo, el Museo Exploratorio de Ciencias de la Universidad Estadual de Campinas (MEC/Unicamp) se convirtió en un vibrante polo de descubrimientos durante la tercera edición de Viva Ciência. El evento, realizado por el museo en colaboración con la Secretaría Municipal de Educación de Campinas (SME/Campinas), reunió a cerca de 2 mil estudiantes de sexto grado de la red pública de enseñanza.
Entre cohetes hechos con botellas PET, animales vivos y muestras de meteoritos, el CEPID CancerThera participó por segundo año consecutivo con el desafío de simplificar y desmitificar el uso de la tecnología nuclear en el área de la salud, especialmente en el diagnóstico y tratamiento del cáncer mediante radiofármacos.
El crecimiento del evento cada año resalta su impacto en la comunidad local. La Ma. Mariana Martins Volpato Mariutti, pedagoga y supervisora educativa de SME/Campinas, evaluó positivamente la inmersión de tres días por permitir que los niños se acercaran a la universidad, afirmando que la experiencia ayuda a “plantar la semilla de la importancia del conocimiento científico”. Y añadió: “Viva Ciência es pura vida. Hay muchos alumnos y alumnas circulando, explorando cuestiones científicas, estableciendo relaciones con el conocimiento y con la vida cotidiana”.
Esta integración también es celebrada por la universidad. El Dr. Guilherme Oliveira Barbosa, biólogo, profesor del Instituto de Biología de la Unicamp y coordinador adjunto del MEC/Unicamp, destacó el valor social de abrir las puertas de la institución para que los estudiantes reconozcan la universidad como algo más que el lugar donde se encuentra el Hospital de Clínicas, muy visitado por la población debido a los servicios de salud que ofrece. “Es un lugar de enseñanza, un lugar de investigación, un lugar del que ellos pueden formar parte”, afirma el profesor.
Ciencia para tocar y sentir
El estand de CancerThera, titulado “Teranóstica: el lado bueno de la radiación en el diagnóstico y tratamiento del cáncer”, fue organizado en seis estaciones interactivas, formando un circuito en el que se presentaron conceptos que iban desde la bicapa lipídica de las células y el proceso de desarrollo de radiofármacos hasta la presencia natural de radiación en arenas monacíticas (como las de la playa de Guarapari, en Espírito Santo) y en los plátanos.
Para quienes acompañan a los estudiantes en el día a día, el carácter práctico de las actividades marcó la diferencia. Claudia Souza de Melo, estudiante de pedagogía y cuidadora en la Escuela Municipal Padre Domingos Zatti, destacó este aspecto: “Me pareció maravilloso por la parte lúdica, por tener todo allí para tocar y sentir… y a los profesionales explicando cada experiencia a los estudiantes”. Ella comentó que, antes de visitar el estand, tenía pocos conocimientos sobre el tema y los radiofármacos, relacionando el uso de la radiación únicamente con tratamientos de radioterapia.
El desafío y la alegría de divulgar la ciencia

El acercamiento del público joven a conceptos complejos fue posible gracias al esfuerzo del equipo de investigadores del centro, que adaptó el lenguaje académico al nivel de conocimiento de los estudiantes de sexto grado. Laura Barros Silva, química y doctoranda del Instituto de Química de la Unicamp (IQ/Unicamp), actuó como mediadora en CancerThera y destacó esta dinámica: “Fue un desafío trasladar la rutina del laboratorio a una forma que los niños pudieran comprender”, permitiendo que los estudiantes relacionaran las actividades con otros temas que ya formaban parte de su repertorio.

La respuesta a este esfuerzo fue contagiosa. Giovana Camargo Ribeiro, estudiante de Química del IQ/Unicamp y mediadora de CancerThera, describió la experiencia como “sensacional” por haber podido ampliar un poco el mundo científico de los niños visitantes del estand. “Me encanta ver el brillo en sus ojos cuando hablan de ciencia y descubren algo nuevo a partir de lo que investigamos”, cuenta.

En este proceso de intercambio, los propios investigadores terminan transformados. La Ma. Ana Carolini Cavallieri Zatta, bióloga y doctoranda de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Unicamp, destacó la importancia de su labor como mediadora: “Cada estudiante que pasa por nuestro estand representa nuevos aprendizajes y nuevas experiencias. Es muy intenso saber que podemos contribuir a su formación”.
Inspirando a futuros científicos

Las actividades de CancerThera no solo demostraron cómo funcionan los medicamentos, sino que también evidenciaron el método de investigación científica involucrado hasta su aprobación: estudios básicos, preclínicos y clínicos. Richard Silva de Sousa, nutricionista, estudiante de maestría de la Facultad de Ciencias Médicas de la Unicamp y mediador del estand, se centró en compartir su experiencia cotidiana. “Lo que más me marca es poder contribuir con mi experiencia, mi práctica en investigación clínica y la manera en que hacemos todo paso a paso”. También destacó el deseo de inspirar a futuros investigadores a “hacer ciencia dentro del SUS [Sistema Único de Salud]”.

Este esfuerzo de divulgación científica fortalece el desarrollo de una sociedad más crítica y bien informada. “Es muy interesante ver cómo los estudiantes se interesan, con miradas atentas, ojos brillantes, haciendo preguntas inteligentes y resolviendo dudas, y eso es muy bonito”, afirma la Dra. Bárbara Juarez Amorim, médica nuclear y gerente ejecutiva del área de Difusión del Conocimiento en CancerThera. Además de resaltar la entusiasta participación de los estudiantes, describió beneficios directos de esta experiencia de diálogo: “Esto también ayuda a combatir las fake news. Son jóvenes que comprenderán la importancia de buscar información correcta y verdadera, además de estimularlos a seguir su propio camino como científicos.”
Texto y fotos: Romulo Santana Osthues









